“En este mundo nada
puede ser mas seguro
que la muerte y los impuestos…”
Benjamín Franklin
Recientemente me encontraba
reclutando a médicos para realizar un estudio de mercado para un cliente. Al
solicitar al especialista un recibo de honorarios (les pagamos un honorario por
su tiempo dedicado al focus group), su respuesta me sorprendió: “...uuuuy
Doctor, no manejo recibos... ¿sabe?, es que yo ya rompí con Hacienda...?”
No me sorprendió el
que no los tuviera. No es el primer profesionista independiente que sé que no
los tiene; sin embargo, fue esa frase, “...yo ya rompí con Hacienda...”, lo que me impactó.
¿Cómo puede alguien “romper con Hacienda”?
Desde siempre, todos
hemos escuchado las más variadas historias sobre el por qué no, y cómo no pagar
impuestos. De hecho, el método más fácil ha sido el no presentar una básica
declaración de impuestos.
Mucha gente
“recomienda” no declarar por primera vez nunca; ya que “...una vez que te
tienen fiscalizado, ya no te sueltan...”.
El fenómeno es
impactante, debido a que, a diferencia de otros países en dónde se utilizan los
mecanismos fiscales legales para deducir lo más posible (en algunos países es
muy conveniente tener hijos, por ejemplo), en México la gente sencillamente
busca “desaparecer”, o no haber formado nunca parte de un padrón fiscal.
El fenómeno en México.
Se calcula que en México son poco
más de ocho millones de personas las que declaran a Hacienda de alguna manera.
Vamos a decir que son ocho millones de personas que pagan impuestos, y que
mantienen aproximadamente a otros 32 millones de personas que no declaran ni
pagan nada, en el entendido que la población en edad productiva fuera de
alrededor de 40 millones.
¿De dónde viene ésta
cultura de evasión fiscal? Seguramente es multifactorial.
Primeramente debemos
pensar en lo más básico de todo: A nadie le gusta pagar impuestos. Sin embargo,
esto es común para todo ser pensante en éste planeta. No quiero que se me
malentienda y parezca yo como un entusiasta pagador; sin embargo, hay que
entender que 1.-Es necesario, 2.- Es lo justo, 3.- Es la ley.
Para “obligar” a la
gente a cubrir con un requisito que no le favorece, lo lógico sería simplificar
ésta tarea. En ese sentido, algunos países europeos han avanzado
considerablemente, con legislaciones que van desde la consideración de tasas
gravables fijas, hasta sistemas electrónicos que facilitan el cumplimiento de
las obligaciones fiscales. En Estados Unidos no es tan simple; sin embargo la
aplicación de la ley es estricta, y existe una cultura muy apegada al pago de
impuestos.
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