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Jueves 10 de diciembre de 2009. Núm. 48 
Los impuestos. Acompañantes indeseables
 
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Para facilitar el cumplimiento del pago de impuestos, las autoridades mexicanas deberán aumentar las deducciones y fomentar la cultura de pago. Se estima que en el país, sólo ocho millones de personas pagan al fisco y son las que mantienen a los 32 millones de evasores.
Xavier Tello ,

“En este mundo nada puede ser mas seguro
que la muerte y los impuestos…”

Benjamín Franklin

 

Recientemente me encontraba reclutando a médicos para realizar un estudio de mercado para un cliente. Al solicitar al especialista un recibo de honorarios (les pagamos un honorario por su tiempo dedicado al focus group), su respuesta me sorprendió: “...uuuuy Doctor, no manejo recibos... ¿sabe?, es que yo ya rompí con Hacienda...?”

No me sorprendió el que no los tuviera. No es el primer profesionista independiente que sé que no los tiene; sin embargo, fue esa frase, “...yo ya rompí con Hacienda...”, lo que me impactó. ¿Cómo puede alguien “romper con Hacienda”?

Desde siempre, todos hemos escuchado las más variadas historias sobre el por qué no, y cómo no pagar impuestos. De hecho, el método más fácil ha sido el no presentar una básica declaración de impuestos.

Mucha gente “recomienda” no declarar por primera vez nunca; ya que “...una vez que te tienen fiscalizado, ya no te sueltan...”.

El fenómeno es impactante, debido a que, a diferencia de otros países en dónde se utilizan los mecanismos fiscales legales para deducir lo más posible (en algunos países es muy conveniente tener hijos, por ejemplo), en México la gente sencillamente busca “desaparecer”, o no haber formado nunca parte de un padrón fiscal.

 

El fenómeno en México.

Se calcula que en México son poco más de ocho millones de personas las que declaran a Hacienda de alguna manera. Vamos a decir que son ocho millones de personas que pagan impuestos, y que mantienen aproximadamente a otros 32 millones de personas que no declaran ni pagan nada, en el entendido que la población en edad productiva fuera de alrededor de 40 millones.

¿De dónde viene ésta cultura de evasión fiscal? Seguramente es multifactorial.

Primeramente debemos pensar en lo más básico de todo: A nadie le gusta pagar impuestos. Sin embargo, esto es común para todo ser pensante en éste planeta. No quiero que se me malentienda y parezca yo como un entusiasta pagador; sin embargo, hay que entender que 1.-Es necesario, 2.- Es lo justo, 3.- Es la ley.

Para “obligar” a la gente a cubrir con un requisito que no le favorece, lo lógico sería simplificar ésta tarea. En ese sentido, algunos países europeos han avanzado considerablemente, con legislaciones que van desde la consideración de tasas gravables fijas, hasta sistemas electrónicos que facilitan el cumplimiento de las obligaciones fiscales. En Estados Unidos no es tan simple; sin embargo la aplicación de la ley es estricta, y existe una cultura muy apegada al pago de impuestos.

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