Alain de Botton es un filósofo
suizo que se encarga de aplicar la estrategia Swatch a sus ensayos es
decir, los plastifica y ludifica para convertirlos en un estilo de vida para el
ancho máximo de la demografía popular. En Las consolaciones de la filosofía dibuja a un Séneca
sucedáneo de Paulo Coelho, un hombre que vuela un cielo siempre despejado.
Ahora, Alain de Botton se instaló en el aeropuerto londinense Heathrow para
filosofar con el parque temático integrado por boutiques y restaurantes de
lujo, performance involuntario de robo de maletas, amenazas de bomba,
encuentros, desencuentros o, lo que Marc Augé denominaría, construcción de los no
lugares. Es decir espacios cuyos vectores humanos se cruzan sin reconocimiento
mutuo. Hablar, hablar, comer, comer. Salir de McDonald´s para entrar a un Starbucks. Hurgar en el mall convertido en un
sensacional y global duty free con ofertas de Lacoste (playeras hiper
rebajadas a 1,200 pesos) o jeans Calvin Klein modelo Kate Moss a 2,500 pesos.
En el secreto de la
globalización de los conceptos subyace la idea de contemporizar al pensamiento
humano. Lo mismo en el aeropuerto de Toluca comiendo un bocadillo de jamón en Pans&Co. (catalanización de
la tierra del profesor Hank) que entrando a la sucursal Pans&Co. del Barrio Gótico
en Barcelona.
La probabilidad
revela que la intención de Alain de Botton se esconde en una pequeña agenda. Es
decir, la compañía propiedad de Ferrovial que opera el aeropuerto Heathrow,
trata de reposicionar la mala imagen de un espacio toral en el transporte aéreo
europeo. Para ello, la editorial Profile Books fichó al filósofo de moda (entre
los jóvenes) para realizar un texto que describa la vida en el aeropuerto.
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