Todos somos capaces de ser
seductores, pero no todos sabemos que es el arte máximo para llegar a la cumbre
del poder como lo documenta Robert Greene en este libro.
La seducción es el
recurso más poderoso y eficaz para lograr nuestros fines y alcanzar el éxito en
los negocios, el amor, la política y la vida cotidiana.
Es una de las armas
más efectivas y sofisticadas con las que cuenta el ser humano para lograr sus
objetivos. Allí donde la fuerza bruta no tiene cabida, resulta inútil o
socialmente es inaceptable, la seducción se convierte en un instrumento
invaluable. Ella nos permite conquistar a la persona amada, ganarnos el aprecio
de nuestros semejantes, abrirnos paso en el mundo de los negocios, alcanzar el
poder político, persuadir a la gente para que haga lo que nosotros queremos,
imponer las propias ideas a los demás sin ofenderlos ni presionarlos, etcétera.
Cleopatra, Ovidio,
Casanova, Napoleón, los líderes políticos de nuestros días, los gurús
carismáticos, los profesionales de la publicidad y, en general, todos aquellos
a quienes solemos considerar exitosos han empleado –de distintas formas y a
veces de manera inconsciente– los recursos de la seducción. Robert Greene
introduce al lector en este sutil arte y le muestra los métodos y estrategias
usadas por los grandes seductores de la historia. Ello con el fin de ofrecer un
instrumento práctico que permita a los lectores aplicar tales métodos y
estrategias a su propia vida.
La seducción la
inventaron primero las mujeres. Ante un mundo lleno de violencia y brutalidad,
mujeres como Helena de Troya o Cleopatra, entre muchas otras, hicieron de la
seducción un arte sofisticado; aprendieron a trabajar primero en la mente de su
oponente, estimulando sus fantasías, creando expectativas, alternando entre la
esperanza y desesperación de su víctima; y de esa manera dejaron de ser un
sujeto pasivo y se convirtieron en un agente activo, en una figura de poder.
Más tarde, los
hombres desarrollaron su propia versión de la seducción, principalmente para
vencer la resistencia femenina, y con fines sociales. En la actualidad, hemos
alcanzado la última etapa en la evolución de la seducción. Todas las áreas de
la vida social requieren de la habilidad de persuadir a las personas.
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