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Lunes 14 de diciembre de 2009. Núm. 48 
La seducción: el poder más sutil
 
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El arte de la seducción


Por Robert Greene

(Océano, colección Para estar bien), 560 pp., 325 pesos

Reseña de Horacio Chávez
Horacio Chávez ,

Todos somos capaces de ser seductores, pero no todos sabemos que es el arte máximo para llegar a la cumbre del poder como lo documenta Robert Greene en este libro.

La seducción es el recurso más poderoso y eficaz para lograr nuestros fines y alcanzar el éxito en los negocios, el amor, la política y la vida cotidiana.

Es una de las armas más efectivas y sofisticadas con las que cuenta el ser humano para lograr sus objetivos. Allí donde la fuerza bruta no tiene cabida, resulta inútil o socialmente es inaceptable, la seducción se convierte en un instrumento invaluable. Ella nos permite conquistar a la persona amada, ganarnos el aprecio de nuestros semejantes, abrirnos paso en el mundo de los negocios, alcanzar el poder político, persuadir a la gente para que haga lo que nosotros queremos, imponer las propias ideas a los demás sin ofenderlos ni presionarlos, etcétera.

Cleopatra, Ovidio, Casanova, Napoleón, los líderes políticos de nuestros días, los gurús carismáticos, los profesionales de la publicidad y, en general, todos aquellos a quienes solemos considerar exitosos han empleado –de distintas formas y a veces de manera inconsciente– los recursos de la seducción. Robert Greene introduce al lector en este sutil arte y le muestra los métodos y estrategias usadas por los grandes seductores de la historia. Ello con el fin de ofrecer un instrumento práctico que permita a los lectores aplicar tales métodos y estrategias a su propia vida.

La seducción la inventaron primero las mujeres. Ante un mundo lleno de violencia y brutalidad, mujeres como Helena de Troya o Cleopatra, entre muchas otras, hicieron de la seducción un arte sofisticado; aprendieron a trabajar primero en la mente de su oponente, estimulando sus fantasías, creando expectativas, alternando entre la esperanza y desesperación de su víctima; y de esa manera dejaron de ser un sujeto pasivo y se convirtieron en un agente activo, en una figura de poder.

Más tarde, los hombres desarrollaron su propia versión de la seducción, principalmente para vencer la resistencia femenina, y con fines sociales. En la actualidad, hemos alcanzado la última etapa en la evolución de la seducción. Todas las áreas de la vida social requieren de la habilidad de persuadir a las personas.

 

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