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Viernes 03 de agosto de 2007. Núm. 29 
Viajando con el Padre de la Historia
 
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Travels with Herodotus (Viajes con Heródoto)


Por Ryszard Kapuscinski


Reseña de Tom Bissell

(Knopf), 288 pp., 25 dólares.

Tom Bissell ,

Ryszard Kapuscinski

Ryszard Kapuscinski murió en pleno invierno, en enero pasado, y no era tan conocido como podría esperarse con base en la influencia que ejerció su obra. Pertenecía al grupo de los grandes a quienes jamás concedieron el Nobel, como Joyce, Proust y Nabokov; pero para sus lectores, lo merecía: “la deidad”, lo llamaron más de una vez, en sus elegías fúnebres. Aunque expresiones desesperadas, como “la literatura del mundo” invocan bongós, abalorios y asientos indios, los libros de Kapuscinski son, de hecho, tan evocadores y singulares en inglés como en su polaco original (que, se dice, es de una finura austera). Para muchos, el día de su muerte fue frío y oscuro.

Hasta 1983, la mayoría de los lectores occidentales confundían su nombre con un café polaco. El primer libro de Kapuscinski que se publicó en inglés, gracias a la traducción del equipo que formó la pareja William R. Brand y Katarzyna Mroczkowska-Brand, fue El emperador (cuyo original se editó en polaco en 1978), una fascinante narración oral del gobierno de Haile Selassie en Etiopía; al cual siguió, en 1985, la que muchos consideran su obra maestra: Shah de Shahs (publicado originalmente en 1982), un recuento breve, tenso y fragmentario de la revolución iraní de 1979. En 1987 apareció Otro día de vida (publicado originalmente en polaco en 1976), un reportaje, extraño y demoledor, que envió desde Angola, mientras los antiguos caciques portugueses de la región corrían por sus vidas.

Esos tres libros lograron que Occidente lo aclamara como el periodista literario más importante del mundo. El título era algo tardío, considerando que Kapuscinski llevaba 30 años despachando informes desde el subcontinente indio, Asia, América Latina y, sobre todo, desde África; primero al servicio de un diario polaco juvenil, como su primer y único corresponsal extranjero, y, después, para la Agencia Polaca de Noticias. Como hoy sabemos, a partir de su nota “Sobre el autor” de La sombra del sol (2001), Kapuscinski “fue testigo de 27 golpes de estado y revoluciones” y “fue condenado a muerte cuatro veces”, un resumen biográfico que hace palidecer de envidia a más de un escritor.

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