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Viernes 11 de diciembre de 2009. Núm. 48 
La “educación financiera”
 
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Diversas instituciones financieras mexicanas promueven entre jóvenes y niños programas de “Educación Financiera”. Pero los altos ejecutivos de estas instituciones deberían ser los primeros en capacitarse.
Hugo Salinas Price ,

Está claro que, a la alta dirección de Citibank, megabanco de Nueva York y dueño de Banamex le faltó “educación financiera”, ya que metió a Citibank en un atolladero que le ha resultado fatal.

Citibank dejó fuera de balance la friolera cantidad de 800 mil millones de dólares –¡Qué linda cifra, así, con tantos ceros! ¡800 mil millones de dólares!– de préstamos de dudosa recuperación. Citibank está quebrado, bien y bonito. ¿Qué mejor prueba que les faltó “educación financiera”?

La asociación oficial de contadores públicos en Estados Unidos (USNASBA) informó a Citibank así como a otros bancos que era necesario mayor información y transparencia, y pidió que subieran estas cuentas incobrables o de dudoso valor, a su balance. A lo cual estos genios, cuya subsidiaria Banamex pretende educar al público, respondieron llanamente que: “No es práctico subir al balance, esas cuentas, por el momento.”

El dinero de papel ha sido para México como una locomotora que nos atropella y corta las piernas cada y cuando. En México, el primer dinero de papel se vio en 1854, con una emisión de billetes del Banco de Londres y Sud América. Hubo en esos días, una caricatura profética, publicada en un periódico, de un indígena aseándose con un billete.

En 1910, la tasa peso-dólar era de dos pesos por un dólar. Hoy estamos a 13 mil pesos por dólar, si le quitamos el maquillaje que le dio al peso Salinas de Gortari, al quitarle tres ceros. La locomotora inflacionaria, cuyo combustible es el dinero artificial, ha hecho bien su trabajo; con regularidad pasa por encima de los mexicanos y les cercena sus ahorros.

El dólar de hoy equivale a 4.5 centavos del dólar de 1910.

Los bancos con su Bancos Centrales –Banxico en el caso de México– han planchado al mundo. Y es necesario educar a las generaciones que vienen, para preparar a sus nuevas víctimas.

El Financiero informa que según el subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Székely, “la educación financiera debe ser un tema prioritario (sic) en la agenda educativa y nacional, ya que los hogares mexicanos ahorran poco, cuando hay condiciones favorables para ello”.

Proponemos que en lugar de hablarse de “educación financiera”, que es simplemente una forma de encubrir el propósito de lograr que más jóvenes vayan llevando su dinero, cuando se lo ganen, a depositar a las instituciones financieras, se hable más “transparentemente” de un programa de “confusión financiera”, que tendrá por objeto meterles a todos los jovencitos ideas sobre intereses, cómo calcularlos y diversas formas de prestar sus ahorros a Banamex, para que los planchen subsecuentemente con la inflación monetaria, que es parte de la cultura financiera de México.

Introducir lo complicado en lugar de lo sencillo. ¿A quién le conviene? Al que se va a aprovechar del confundido cliente depositante, para que el cliente se deshaga de billetes y entregue sus billetes a Banamex, donde el dinero –ya sólo papel, que más adelante servirá para asearse uno– se volverá dinero imaginario, porque jamás nadie ha visto, ni tocado, ni olido un depósito en cuenta de ningún banco. Es el segundo paso en el proceso de planchado por la locomotora.

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