Investigadores estadounidenses
descubrieron que durante el proceso de mentir el cerebro humano activa mayor
número de áreas que cuando decimos la verdad e inventaron un sistema que
detecta mediante imágenes de resonancia magnética los cambios cerebrales que se
producen cuando las personas mienten. El polígrafo, que mide la presión
sanguínea, la respiración y los cambios en la transpiración de la piel para
detectar la mentira mientras el sospechoso habla en un interrogatorio, y que ha
sido descartado en procesos judiciales de varios países por su dudosa fiabilidad,
podría ser sustituido en el futuro por el nuevo sistema, que profundiza en la
comprensión del complejo comportamiento de la mentira.
“Es posible que
haya zonas del cerebro especializadas en el engaño y éstas podrían ser medidas” con imágenes de
resonancia magnética (IRM), dijo en una conferencia de prensa, Scott Faro,
creador del nuevo sistema y director del Centro de IRM de la Escuela de
Medicina Temple, en Filadelfia.
Faro quien dirigió la
investigación, añadió que de la misma forma en que hay zonas “de engaño”, también “podría
haber zonas especializadas y únicas del cerebro encargadas de la verdad”.
La existencia de
estas áreas especializadas en el cerebro fue el principal resultado de un
estudio con 10 voluntarios a los que se pidió que mintieran respecto al uso de
un arma. A otros tres se les solicitó que dijeran la verdad.
Todos fueron
conectados a un detector de mentiras al mismo tiempo en que se les aplicaba la
resonancia magnética. Las diferencias entre los que mentían y los que decían la
verdad eran notables, según manifestó el investigador en una reunión realizada
en Chicago de la Sociedad Radiológica de América del Norte,
“Descubrimos siete
zonas de activación de la mentira y cuatro áreas de la verdad”, dijo. Añadió que la
mayor actividad de “la mentira” ocurrió en la zona frontal del cerebro,
especialmente la media inferior y la central, así como en el hipocampo y las
regiones medio temporales.
La tecnología ya está
siendo comercializada por la empresa estadounidense, No Lie MIR, (No Mentira IRM), con sede en San
Diego, California.
No debería resultar
sorprendente que entre los mejores clientes de la firma se encuentren cónyuges
desesperados por demostrar su fidelidad a su pareja que se someten
voluntariamente a un escaneo individual que tiene un costo de aproximadamente
cinco mil dólares, es decir hasta 10 veces más caro que una simple prueba del
polígrafo y que consiste en permanecer inmóvil cerca de 10 minutos. No Lie
MIR,
asegura que sus pruebas están listas para servir como evidencia legal fidedigna
en cualquier caso judicial, penal o civil, pues tienen un margen de precisión
de 90 por ciento y que esa cifra se incrementará hasta 99 por ciento en los
próximos años en la medida que el nuevo sistema vaya siendo perfeccionado.
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