Domingo 05, septiembre 2010 
Dossier Pulso Economía Ciencia Tecnología Salud Arte Destinos Gourmet Tendencias Entrevistas Book review Portadas
Este script no puede ejecutarse en su navegador
     





 

Viernes 03 de agosto de 2007. Núm. 29 
Viajando con el Padre de la Historia
 
Votar:
Votación Global:

Travels with Herodotus (Viajes con Heródoto)


Por Ryszard Kapuscinski


Reseña de Tom Bissell

(Knopf), 288 pp., 25 dólares.

Tom Bissell ,

Los informes que Kapuscinski enviaba desde África le ganaron fama mundial. Como a su compatriota Joseph Conrad (con quien lo comparan a menudo, pero a quien no se parece casi en nada), se insertó a Kapuscinski en el firmamento literario del continente. Sin embargo, a su muerte, el joven escritor keniata Binyavanga Wainaina atacó al “escritor racista Kapuscinski”, por haber escrito algunas de las “líneas clásicas sobre África”, por ejemplo: “En África, no existe la noción del mal abstracto, el mal en y por sí mismo”. Es difícil culpar a quienes resintieron algunas de las declaraciones más descuidadas de Kapuscinski sobre África.

Tal vez sus peligrosas generalizaciones surgieran de una aparente falta de reconocimiento por la diversidad y heterodoxia cultural de África, pero eso parece un pecado menor a la luz de la profundidad con la cual trató de comprenderla y el tiempo que vivió allá. Por supuesto, sabía lo difícil que era abordar esos temas allá. “El europeo en África”, escribió en La sombra del sol, “ve sólo parte de ella” y se queda corto al intentar describir “el inmenso reino” de la psicología africana. Su tema era local, pero su tono era cósmico, dislocado y, a veces, surrealista. Enfocaba sus reflectores en las hendiduras del totalitarismo, el misticismo y la revolución, lugares donde la verdad comienza a perder acceso ante la fotosíntesis del hecho. Un matiz que sus detractores ignoran a menudo es que el África de Kapuscinski es la de un hombre de un país sometido, quien la descubrió cuando las naciones rompían las cadenas de sus amos coloniales. A final de cuentas, la escritura de calidad no requiere, necesariamente, exactitud mayor que la de una confusión honesta y vívidamente expresada. Los límites de la percepción humana nos sujetan a todos con crueldad.

  1 2 3  

Compártelo

 Yahoo! My Web  Google Bookmarks  Digg  TechnoraTI
 Facebook  Enchilame  Menéame  Barrapunto



 La manipulación, una epidemia social
 La seducción: el poder más sutil
 Memorias
 Prohibido golpear
 Scribd, el YouTube de los libros
 El espionaje y sus abusos en una nueva era
 Hitler, el lector
 El que esté libre de culpa
 El clan de la Cuba libre
 Los papeles de Kafka podrían ver alguna luz
 

 

 

 
 
 
 
 
© 2010 Observer | Todos los derechos reservados | Contáctenos | Suscripciones
Política de privacidad | Sitio desarrollado y hospedado en InterPlanet