Ubicado en una importante zona
mineral, cerca de los límites con Michoacán, El Oro formó, junto con
Tlalpujahua, en el vecino Estado de México, una de las provincias mineras más
ricas y productivas del país, llamada Real de El Oro; sus yacimientos fueron
explotados superficialmente desde el siglo XVIII y en la primera mitad del
siglo XIX; en las dos últimas décadas de este siglo y las primeras del siglo
XX, alcanzó su época de mayor bonanza.
En aquel entonces,
Porfirio Díaz otorgó concesiones de explotación en El Oro a inversionistas
ingleses, a quienes se deben las obras arquitectónicas de estilo manierista y
de la belle época que aún se conservan y dan esa fisonomía peculiar de El Oro.
En 1937, las minas
fueron expropiadas y entregadas a los trabajadores mineros, quienes formaron
cooperativas de producción, las cuales, no tuvieron la fortuna de sus antiguos
dueños.
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